BUTTERFLY

Butterfly from mercedes boronat on Vimeo.

Performance para 6 interpretes.

Sevilla, Centro de las Artes, 2008

Butterfly es una performance que explora la liberación de las contenciones a través de la transformación.

A partir de la clásica metáfora de la metamorfosis de la mariposa, Boronat propone un proceso análogo para acentuar los periodos críticos de toda existencia humana.  Y, como en cualquier reflexión en torno al cambio y a la transformación, en esta pieza hay una mención implícita a la dimensión temporal. Puesto que transformarse comporta también avanzar, Mercedes Boronat realiza una bella alegoría del tránsito mediante la parcelación del espacio escénico.

Así, la performance se desarrolla como un recorrido caótico por parte de seis intérpretes a lo largo de diez parcelas reducidas, que representan diez estados del proceso metamórfico que sufre cada uno de ellos. En el devenir de ese tránsito se producen muchos y muy variados ritmos y flujos. Los actores fluctúan y a menudo interactúan y se solapan en las diversas etapas de su propia mutación, tal y como sucede en cualquier experiencia real.

El movimiento corporal es, como en toda la obra de Boronat, la base del progreso experimentado por los intérpretes, pero en este caso es crucial y absolutamente vinculante al concepto que pretende transmitir la artista. Movimiento para alcanzar cualquier estatus, mental, físico o espiritual, y movimiento para generar una transición. Es decir, espacio y tiempo aunados en una vivencia corpórea.

A pesar del control corporal que cada intérprete tiene sobre sí mismo, en determinados momentos la performance adquiere vida propia, en la medida en que las vivencias de los performers son improvisaciones, y los artistas ignoran las vías por las que se desarrollará su metamorfosis en relación a las de sus compañeros.  Las transformaciones se producen, así, en diversas direcciones. Cada uno de los intérpretes se libera de sus roles a medida que avanza por los espacios delimitados; a su vez, el conjunto sufre mutaciones permanentes, imprevisibles y azarosas que a menudo implican interacciones e invasión de espacios ‘ajenos’; pero toda la energía generada durante el evento performativo, produce también relaciones cambiantes con y en el espacio; y, finalmente, a medida que avanza la performance, la audiencia muta paulatinamente su percepción de la misma, y va estableciendo vínculos afectivos con los actores y la acción que está presenciando. De manera que la metafórica transformación cuyos parámetros venían preestablecidos deviene finalmente como un evento libre, autónomo y plenamente real de la experiencia de cambio.

Butterfly es, pues, un evento performativo de carácter ritual, puesto que parte de una serie de acciones que persiguen una finalidad de alto valor simbólico, y se materializa a través del movimiento del cuerpo como herramienta para la liberación personal y colectiva, mediante una transición física en el espacio, como evolución tangible por diferentes estados de la conciencia.

*con el apoyo de: l’Institut de Cultura de l’Ajuntamient de Barcelona, Institut Ramón Llull, La Porta y la colaboración del centro de creación l’Estruch de Sabadell.

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