THE END OFF

 

The End.Off from mercedes boronat on Vimeo.

Performance para 12 o 24 interpretes. Colaboración con VoArte, Lisboa – Coimbra, 2009

La pieza The End. Off está concebida como un entierro en el cual los intérpretes se desprenden de todo aquello que ya no les resulta útil a nivel mental y corpóreo. En esta ocasión, la propuesta de Mercedes Boronat es, pues, la realización de un ritual de despedida, que es a su vez una vía para la purificación.

La purificación es la acción que devuelve al cuerpo su pureza, es decir, es un tipo de rito para desprenderse de toda las cargas que se va acumulando a lo largo de una vida, e implica inevitablemente una revisión del pasado, cuyo objetivo es alcanzar un estatus limpio de impurezas y liviandades.

Para asumir esta condición pura, los performers se ubican en un estado mental reflexivo, y lo hacen con un solo objeto, una silla, mediante la cual es posible adquirir un principio de descanso corporal, que les permite el inicio de la cavilación. Tras unos instantes de reflexión, su cuerpo empieza a liberarse de las trivialidades, de las expectativas, de los prejuicios, y es entonces cuando, a través del movimiento, el ente cuerpo-mente inicia su apertura, y logra deshacerse de las ataduras y los convencionalismos.

A medida que avanza la acción, la gestualidad de los actores se va haciendo más explícita, rítmicamente más comprensible, menos rígida, aunque no por ello necesariamente brusca. Los movimientos son volátiles, cuidadosos, armoniosos con el proceso que sufre cada artista, y ante todo, son libres.

En un inicio cada intérprete sólo puede concentrarse en su propio proceso ritual, y cada uno es paradójicamente como un niño descubriendo sus propias limitaciones y capacidades, pero paulatinamente, se producen interacciones entre ellos, como una metáfora del proceso natural de crecimiento espiritual del hombre, en el cual se tiende a la búsqueda de la comunión con los otros seres.

Y el vestuario acompaña la despedida de esas cargas superfluas, obsoletas e innecesarias. Los actores van vestidos de negro, y realizan así el luto por sus pérdidas que, aunque inevitables y liberadoras, tienen un lugar en sus conciencias a través de la indumentaria, tal y como sucede en la asunción real de cualquier muerte.

La idea que trasciende a toda la performance es, para Mercedes Boronat, la necesidad de desprenderse, aunque sea parcialmente, del pasado, para ser capaces de vivir un presente, y dejar espacio para el porvenir.

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