TO COOK FOR

To Cook For from mercedes boronat on Vimeo.

Performance para 13 interpretes. Barcelona, Palo Alto, 2010

La tercera performance de la Trilogía, To Cook For, es un ritual culinario, en el que los intérpretes adquieren ya una conciencia plena de su ser. Y es que el arte de la gastronomía tiene al menos dos dimensiones, la primera cubre la necesidad de nutrirse y forma parte de lo esencial para mantenerse con vida; la segunda, sin embargo, tiene que ver con la creatividad y posee la cualidad del goce, de la degustación de lo exquisito, e insta no sólo al cocinero que crea, sino, y sobre todo, a la persona que recibe y saborea el resultado de la creación.

Mercedes Boronat explota estas dos dimensiones, y lo hace introduciendo el don de la generosidad, como virtud que se adquiere tras un proceso de formación del espíritu, y que culmina en la donación incondicional a Otro. El Otro es, en este caso, la audiencia, que, tras presenciar la elaboración culinaria minuciosa de un alimento inmaterial e invisible que realizan los actores guiados por las premisas que va dictando un chef, se ve requerida por ellos, que le ofrecen catar el resultado del proceso, y llevarse a la boca la materialización de sus creaciones.

Esta acción hace referencia, una vez más, a la creación como culminación mediante el uso del cuerpo, creación en el sentido de generar algo des de ‘la nada’, centrada esta vez en un territorio que agudiza y estimula todos y cada uno de los sentidos (el visual, el auditivo, el táctil, el olfativo y el del gusto), como es el ámbito gastronómico.

Las condiciones escenográficas aportan conceptos  interesantes a la reflexión en torno al aprendizaje corporal y mental, puesto que la propuesta se desarrolla en una sala a oscuras, exclusivamente iluminada por luces frontales que se ofrecen a cada uno de los asistentes a la entrada de la nave, y por las luces que cada uno de los performers lleva en su gorro de cocinero. El ambiente se torna mágico, sutil, y propicia el juego entre lo visible y lo invisible como metáforas de la materialidad y la espiritualidad. Metáforas que perviven a lo largo de toda la performance, en todos los gestos y manipulaciones que realizan los actores con ingredientes, texturas, olores y sabores invisibles, que se concretan sólo al final, en un gesto generoso hacia el público, que con su propia luz ha iluminado, es decir, ha ilustrado, el evento.

Y toda la performance se percibe como una bella coreografía libre, como lo es la cocina, realizada desde la delicadeza y la meditación de un control gestual, emancipado ya de las ataduras, de los prejuicios, y consciente de su potencialidad y naturalidad. Los intérpretes sienten a través del movimiento de su cuerpo, disfrutando,  riéndose, contagiando su liberación y tomando conciencia, finalmente y de forma total, de su propio ser.

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